Verano del 26.

Han sido 93 días y 16 horas de un verano que pasará a la historia. El más caluroso y seco de la historia, el del mayor incendio de nuestra sierra, el del eclipse… Probablemente también el de mayor actividad cultural. Comenzó con una barbacoa y terminó con una paella. Hagamos un recorrido.
El 20 de junio celebrábamos la octava de la Octava. Tras una fiesta que cumplió todos sus objetivos, el ayuntamiento nos obsequiaba con la ya tradicional barbacoa. Y esa misma tarde recordamos la grabación de Radio Nacional “Mi tierra, mi gente” que cumplía 40 años desde aquel 14 de junio de 1986, de la mano del periodista José Luis Muñoz Martínez. Entre otros muchos, el recordado tío Raimundo de protagonista. Y con la oscuridad llegó la noche del beso de los Pueblos más Bonitos de España.
Viniera el verano seco o lluvioso, la hacendera del Cacerón no podía faltar, así que allí estuvimos (casi) todos, con mayor o menos fortuna y, para rematar, tampoco faltó de nuevo la barbacoa.

Primeros momentos desde Valverde
El 16 de julio no se nos borrará de la memoria: Saliendo del vermut, el Cerro de los Mojones nos dio el primer aviso de lo que estaba sucediendo por el sur de la Serranía. La siguiente fue una semana de incertidumbres y de mirar al horizonte. El incendio de La Mierla para nosotros empezaba por el Paso y una semana después observábamos el humo por encima de Mojón Cimero y los altos de La Huerce. Aunque el fuego no nos tocó, una setenta personas vivimos confinados en la práctica, a veces con la maleta preparada y, afortunadamente, sin ningún incidente reseñable. Casi milagrosamente, y no nos lo explicamos muy bien, pero entre la Virgen del Carmen, Santiago el Mayor, el viento favorable y los equipos de extinción, nos libramos de la quema.

Los retenes se alojaron en nuestro pueblo
El aislamiento por carretera se prolongó durante todos los días del incendio y casi una semana más por el despiste de Google Maps, que desviaba a los viajeros por lugares inverosímiles. Aunque no sufrimos directamente los efectos del fuego, la actividad de nuestros locales bajó a mínimos, salvo por la ocupación de los retenes. Sin embargo, nunca apareció nuestro pueblo en las “medidas para la recuperación territorial, económica y social” propugnadas por la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha.

Actuación de Wad-al-hayara
Llegó el mes de agosto lleno de actividades gracias, sobre todo, a la Asociación Cultural y su renovada, prorrogada, Junta Directiva. El mes cultural trajo de casi todo: apasionantes partidas de bolos durante todo el mes (campeones “Los Benito”), torneo de futbolín, concurso de disfraces, dulces, platos y paellas, magia y malabarismos, carrera de bicis, hinchables, jotas a cargo de Wad-al-hayara, la película de Coco, regalo de bolsas para los socios…

La expedición del eclipse
Las estrellas del mes, y del siglo, fueron nuestros astros, el sol y la luna. Tras el aplazamiento debido al incendio, se pudo celebrar el taller para la construcción de la cámara oscura, la charla sobre el eclipse a cargo de Rafa Navarro y la excursión a la Majá el Roble. Hubo también quien prefirió el Campachuelo, el Cerro del Campo, la Majá de las Peñas, La Mesa o la carretera de Umbralejo. Ninguno de los actos ni de las localizaciones defraudó.

Misa en la ermita
La misa de la Virgen de agosto se celebró en la ermita, con gran afluencia y éxito del coro parroquial. Y la desplazada fiesta de Zarzuela (ya no el domingo siguiente a Enebrales en septiembre) se celebró el 16 de agosto, con la presencia del Vicario General y la sentida ausencia de Visi.
Agosto se despidió con la final del torneo de bolos, (nunca la plaza había tenido tanta concurrencia y emoción) y con la proyección previa del documental que se ha preparado sobre nuestra fiesta de la Octava.

Partida de bolos
Y mundial de fútbol, siguió la entresaca en el pinar (¿?), nos llovieron pavesas y humo del incendio de Lozoyuela, vino el bibliobús, hubo técnicas de relajación, envejecimiento activo, excursión a Lourdes, boda aplazada y sonada, concierto en la Posada, pavimentación de las plazas de Valverde y de Zarzuela, aviones en los cables, paella de despedida del verano…

Comiendo unidos
Y ya se sabe: El pueblo que come unido… ¡Larga vida a nuestro pueblo! ¡Y que no decaiga en todo el año!



