CARTA DEL PUEBLO Nº 10 – 2ª época – Octubre de 1986 (J. F. Benito)

El editorial con que arranca este número contiene lo que fué el embrión de la actual Comunidad de Propietarios. De los pasos dados y los pasos a dar para su constitución, se habla en él. Se anima también en el editorial a la participación plena de los jóvenes en cualquier aspecto relativo a la vida, o revitalización del pueblo.
Contiene el número varios poemas, no todos de gran valor literario, pero cada uno con un valor sentimental innegable, y firmados por Marisa Morchón, M.L., J.M. Alonso y Pedro Vacas.
Cano sigue describiendo el término municipal, en este caso con el detalle de los mojones entre Valverde y Palancares (Tamajón) y se completa esta Carta del Pueblo con un artículo de Fernando y los resultados de dos acontecimientos recientes, a cual más importante, como fueron las elecciones generales de 1986, y las Jornadas Recreativo – Culturales del pueblo.
Noticias sueltas y unas Jotas, Coplas y Rabeladas, tuvieron también cabida en la publicación.
Por la cercanía de la temporada de riegos, parece venir a pelo lo que José María Alonso tuvo a bien escribir, aunque en tiempos en los que aún se regaba de noche, y que tituló Amor :
AMOR
Enfadarse, madrugar, comer deprisa,
no perdonar noche, día o alborada,
ir a hacenderas,
hablar a voces cuando todos callan,
perseguir topos, taponar toperas,
cambiar de sitio entrampos y arbollones,
no respetar modales ni maneras,
ofuscarse, insultar, sufrir visiones,
hacer regueras.

No conocer amigos ni parientes,
discutir con quien nunca lo quisieras,
de la lista, en el verano, estar pendiente,
soportar tábanos, avispas o terreras,
ortigas, zarzas,
moscas repelentes.
Aguantar impasible el sol de mediodía,
sufrir el frío y el relente de la noche,
dormir de día,
recorrer el pueblo cual ladrón de madrugada,
contemplar a las tres las cabritillas,
machacar con el cotillo la azada,
contar los días,
sospechar del que te quita el agua,
escudriñar en la noche a la escondida,
apurar el adra,
juntar represón, cacerón y cacerilla.
Apresurarse ansioso hasta la ren de Llano,
bajar despendolado a las veguillas,
encharcar perales y manzanos,
empapar hasta el fondo las judías,
tomates, patatas o avellanos,
y si llega el caso, el rosal, las peonías.
Llevar a la mujer a media noche al huerto,
quedar con el vecino a la hora en punto,
dormir despierto,
velar el surco.
Y si llevas a la novia al prao de madrugada,
con puertas y ventanas a salvo de curiosos,
no creas, aunque ella acuda engalanada,
que está buscando tus brazos amorosos:
es que, te guste o no, te toca el agua,
y eso, en Valverde, es lo más hermoso.
J.M.A
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Carta del Pueblo II, 10, Octubre de 1986



