MAYOS, CRUCES Y ROGATIVAS.

El mes de mayo era crucial para asegurar una buena cosecha en el año. Todos los esfuerzos, y los esfuerzos de todos, eran imprescindibles para asegurar que no faltara grano de mies en el granero, fruta en el desván, pastos en el campo y la gamella llena para el imprescindible cochino de la corte. Recordemos…

El mayo

Llegado el 30 de abril los mozos tenían que hacer alarde de su hombría y pinar el mayo, a ser posible más alto que el de los años anteriores. En algún momento y en algunos sitios era responsabilidad de los que en ese año entraban en quintas y eso se reflejaba en algún muro o en la pared del frontón, en los pueblos en los que lo había: “¡Vivan los quintos del 58!” En Valverde no había frontón y los quintos solían ser pocos, pero mayo, siempre, y empuje, el de todos los mozos.

Pinando el mayo

Pinando el mayo

La ceremonia de la colocación del mayo en la plaza tiene un simbolismo totémico primaveral de orígenes ancestrales: celtas, griegos, romanos… Se corresponde con la festividad de Beltane, es la fiesta del árbol, de la invocación al sol, del conjuro a la divinidad para que las plantas del campo alcancen su mayor desarrollo y producción. Es la contribución de los jóvenes al éxito de la cosecha.

En Valverde el alcalde de los mozos convocaba a la cuadrilla, previo acuerdo con el ayuntamiento, que les ajustaba el mayo en una cantidad. Y había multa para los ausentes. Un largo chopo o álamo, o un pino tras la repoblación, eran el objetivo. Armados con hachas, sogas, una cadena y un tirabuey, y acompañados de un par de bueyes, cortaban el mayo y lo arrastraban hasta la plaza. Un agujero en el suelo, unos cuartones para acuñarlo y grupos de mozos tirando desde los tejados o desde la misma plaza y la torre conseguían pinar el mayo.

El mayo podía ser de una pieza, sobrepasando siempre la altura de la torre, o de tres piezas ensambladas, lo que le proporcionaba mayor altura; las tres piezas, unidas por grandes clavos o tornillos, eran el “pie”, el “brazo” y la “barandilla”. Después había cena, que las mozas intentaban boicotear, aunque previamente les habían entregado los huevos recogidos por el bando. La fiesta acababa en el baile; no había cantar de mayo porque en el pueblo siempre se asimiló al Cantar de la Octava, realmente un mayo de los habituales en Castilla.

La Cruz de Mayo.

Los ritos paganos de la primavera, y el propio mayo, fueron asimilados por el cristianismo y en las mismas fechas se instituyó la festividad de la Cruz de Mayo. Es el 3 de este mes cuando se conmemora la invención de la cruz de Cristo por Santa Elena en el año 326. En este caso se elevaba la Cruz, como símbolo para propiciar la fertilidad, y al antiguo rito se le asignaba un significado religioso.

En Valverde, en la mañana de la fiesta de la Cruz de Mayo había misa y se bendecían las cruces de cera que había repartido el ayuntamiento y que días después se distribuirían por los campos. Luego, por la tarde, se iba a rezar el rosario a la ermita, dirigidos por Cándido Monasterio o por Mercedes Mata. Había una retahíla de plegarias, cuyas estrofas entonaban los que dirigían el rosario y contestaban todos. Una de ellas, de las muchas existentes, decía así:

Renuncia Satanás, que conmigo no contarás:

Porque el día de la Cruz, dije mil veces Jesús.

Esta costumbre estaba instalada en diversos sitios de España e Hispanoamérica y rezando el rosario varias veces y diciendo al final de cada estrofa 50 veces Jesús, Jesús, Jesús… se llegaba a mil veces Jesús.

Después, el primer domingo de mayo, aunque se podía ir todos los domingos del mes o con ocasión de otras rogativas, se procesionaba para consagrar los campos en las cuatro cruces colocadas en los puntos cardinales: La Cruz de los Chispos, El Cerrajuelos, El Omanillo y La Cañada de Zarzuela.

Parece que estas cruces, de madera y colocadas en lo alto de un majano, contenían un rebaje donde se incrustaba una cruz de cera, siendo su finalidad la de bendecir los campos y espantar las tormentas. Cuando los fieles llegaban a la cruz recitaban la siguiente plegaria:

Cruz en Robleluengo

Cruz en Robleluengo

“Adórote cruz divina, que estás en campo sereno, y reluces como un plato en lo más alto del cielo”

Y, por supuesto, no podía faltar la retahíla del tío Candido, acompañada de los rezos de todos los fieles:

               Mater Christi, …. Ora pro nobis.

               Regína Sine Labe Origináli Concépta… Ora pro nobis

Las rogativas

Las rogativas eran oraciones o procesiones que se realizaban en vísperas de la Ascensión o para suplicar beneficios con ocasión de necesidades o peligros inminentes como sequías, inundaciones o plagas. Lo más habitual en Valverde es que se realizaran con motivo de sequías prolongadas y ante la necesidad de lluvias que garantizaran una buena cosecha.

Procesión en Valverde

Procesión en Valverde

En algún momento de la costumbre cristiana se celebraban los días previos a la Ascensión, siempre jueves, por lo que las rogativas eran lunes, martes y miércoles de esa semana. Esto justifica la cancioncilla que publicaba José Fernando Benito meses atrás (Oraciones y plegarias)  y que explicaba las razones por las que un chaval, seguramente monaguillo, no iba a la escuela en toda la semana en que se celebraban rogativas, la “letaina”:

Lunes, letaina,

Martes, letaina,

Miércoles, letaina,

Jueves, La Ascensión,

Viernes coció mi madre

y sábado no pude venir, señor.

Recordemos que en Almiruete, precisamente en el mes de mayo, se celebra la «fiesta de la colación», cuyo origen también está relacionado con las rogativas. Parece ser que, con motivo de una peste en el siglo XVI, los vecinos de Almiruete peregrinaban a la ermita de la Virgen de los Enebrales en Tamajón ofreciendo pan, bollos a la Virgen, y luego también queso a todos los asistentes. La epidemia respetó a los vecinos (aunque murieron casi todos los vecinos del barrio de la calle Atienza) y desde entonces se celebra la Fiesta de la Colación en el pueblo. Pero de todo esto hablaremos en otra ocasión.

Cruz Atance

Cruz  del campo en El Atance

En las rogativas de Valverde las cruces de cera que entregaba el ayuntamiento se colocaban en diversos lugares del término. No está claro para nuestros informantes si las rogativas se realizaban a los puntos antes comentados, donde había cruces, o a otros sitios y en número indeterminado. A las rogativas «oficiales» la asistencia a estas procesiones era obligada, al menos un miembro de cada familia, y la ausencia era penalizada con una multa por el ayuntamiento, ya que en este caso era el propio concejo el que propiciaba una rogativa para asegurar las cosechas. Porque había otras cruces de madera situadas en diversos lugares del término; una de ellas era la Cruz del Peyuste, a donde se iba también en procesión rogativa y cuya localización se recoge en algunos mapas catastrales antiguos; en el mismo Collado del Peyuste permanecía hace no muchos años todavía el majano en cuya cima se colocaba la cruz de madera. Cuando desapareció la cruz de madera se depositaban las pequeñas cruces en el majano o en las piedras de por allí.

Cruz de Los Chispos y del Peyuste

Ubicación de la  -> Cruz de Los Chispos y del Peyuste

Otra cruz similar estaba colocada en el Rubillo la Casera, un poco más retirada del pueblo en el camino hacia La Mata y Cantalojas. Incluso cada uno las colocaba en los lugares donde tenía fincas: Peña el Hervidero, Solana la Casilla, Peñamala, Pasadera, Allá abajo, Robreo, etc. Las fechas para estos ritos eran variables, aunque podían ser San Gregorio (9 de mayo, fiesta votada en concejo), San Isidro, que también merecían procesión y rogativas en caso de sequía o cualquier domingo de mayo.

Cruces en Albendiego

Cruces en Albendiego

Los tiempos cambian y la meteorología también. Los ritos desaparecen y nos fiamos de los chamanes del mundo virtual para predecir los caprichos de la naturaleza. Y en caso de sequía pertinaz recurrimos a la siembra de nubes mediante yoduro de plata o de dióxido de carbono, dispersados mediante drones, o a el lanzamiento a la atmosfera de cohetes de acetileno y aire para romper las tormentas de granizo. ¡Qué barbaridad! Aunque, como ya no hay cosechas y no sabemos si divinidades… que los dioses nos pillen confesados.

P.D. Agradecemos a nuestros paisanos de Valverde, y sobre todo a Antonio y Asunción Chicharro, la información proporcionada para poder escribir el presente artículo.

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