La cúpula de la iglesia.

Entre las curiosidades arquitectónicas de nuestro pueblo, y ya al margen de la arquitectura negra, debemos destacar la cúpula de la iglesia parroquial de San Ildefonso. Su peculiaridad radica en haber sido construida esta cúpula en 2012 utilizando ladrillo mudejarizante y siguiendo una antigua técnica de bóveda tabicada sin cimbra de soporte.

La vieja iglesia.

Los primeros datos de una iglesia parroquial conocida en Valverde hacen referencia a principios del siglo XVI, dado que en 1570 queda constancia de que la iglesia anexa de Galve en Valverde recibe de aquella seis ducados como tributo que ha de entregar al teniente de cura de nuestra localidad. Seguimos, una vez más, muchos de los datos expuestos por Juan Antonio Marco en su excelente libro: Valverde de los Arroyos, parroquia y parroquianos.

Poco o nada se dice en los papeles antiguos respecto a la capilla mayor y la posible cúpula que albergara el altar mayor ya que en 1710 solo se hace referencia a “hallarse con diferentes quiebras y desplomadas las paredes principales y espadañas o campaneles, los tejados muy mal reparados y lloviéndose por muchas partes y se hallan amenazando ruina siendo los edificios de pizarra tosca en seco, y revocadas las paredes por la parte de afuera con un poco de barro, y los techos sin más que unas maderas vanas sin labrar…” Según el referido autor, tendría unos 60 pies de largo (unos 16m) 34 de ancho (unos 9,5 m),  y 9 de alto en los muros laterales (2,5m en el alero), fábrica de palitroques y paredes de piedra seca de tres naves.

Ordenando construir la iglesia de nuevo, en 1731, se conserva la longitud de 60 pies, se estrecha hasta los 7,3 m,  y se levantan los muros hasta casi 4 m. manteniendo la espadaña, la sacristía y una tribuna. En la cabecera tiene la capilla mayor y la mesa del altar  posiblemente con un arco de medio punto delimitando el presbiterio.

En esta reforma no se dice nada de la cúpula, probablemente una techumbre cuadrangular con estructura de madera, pero resulta que la techumbre de la iglesia se derrumba en 1746 y se ordena su reconstrucción.  Parece se replantea y aquí ya se habla de que había en la capilla principal una armadura cuadrangular con “ocho tirantes de vigas de quarta y terzia… y dos quadrales con sus aijones (aguilones) en las dos esquinas de la capilla poniendo sus arizeles (aliceres) entre tirante y tirante según arte”.

En 1788 de nuevo amenaza ruina la carpintería del tejado y en 1789 se ejecuta una nueva obra rehaciendo el tejado, proponiéndose (sin éxito) alargar la iglesia 18 pies por el este, donde estaba la capilla mayor y se ejecuta de nuevo una estructura cuadrangular que acoge la capilla, que luego  será cubierta por la techumbre, todavía sin cúpula.

La iglesia actual.

La iglesia y la cúpula actual, en su base estructural data del periodo 1854-58. Ahí ya se hace referencia a la cúpula: su capilla mayor ha de llevar su arco toral y bóveda al estilo de la de Hiendelaencina y que ha de tener diez varas de altura… y pechinas, recinchos y moldura de yeso en todo el anillo. Dado que el proyecto que se estaba ejecutando no cumplía estas condiciones, amenazando ruina el arco toral y la media naranja expuesta a desplomarse,  se ordenó su demolición para ajustase a lo estipulado, inaugurándose finalmente la iglesia el 8 de diciembre de 1858, bajo el impulso de D. Juan Martín.

En los años veinte se vino abajo la bóveda encamonada (falsa bóveda sustentada por camones, maderas tableadas y cañas, y revestida de yeso) por debajo de la cubierta, teniendo que rehacerla en dicha época. En 1956, siendo párroco D. Pedro Blanco, se cambió el piso de alabastro por tarima, que no llegó a durar mucho por la humedad, siendo repuesta de nuevo en 1985.  En 1989 se vino abajo un trozo del muro sur, obligando a su reconstrucción y la del tejado, pero no se vio afectada la cúpula. De nuevo en 2003 se cambió la tarima del suelo, afectada una vez más por la humedad y colocándose en este caso un enlosado de cerámica, que esperamos sea definitivo.

La nueva cúpula mudéjar.

Las termitas hicieron que en 2010 peligrara la estructura de la cúpula, ya que la madera de los camones había sido devorada por dichos insectos. Por las paredes de la iglesia se descolgaban grandes madejas de residuos y serrín que delataban su presencia obligando a decretar el cierre de la iglesia para la reconstrucción de la bóveda. Durante dos años las celebraciones de la Octava se desplazaron al Portalejo y al aparcamiento de la entrada del pueblo.

En el año 2011, siendo párroco D. Luis Antonio Monge, se acomete la reparación de la cúpula bajo la dirección de los arquitectos Julio Jesús Palomino (a quien debemos alguna de las fotos adjuntas) y Manuel Fortea. La obra se ejecuta con la técnica de bóveda tabicada, compuesta de tres “roscas” (capas de ladrillo) sin cimbra que se van soportando a sí mismas según se va ascendiendo hasta el punto central, la clave de la cúpula. Una excelente descripción e imágenes de la técnica y sus resultados se puede ver en: https://www.archdaily.cl/cl/02-267534/en-detalle-reconstruccion-en-albanileria-de-la-cupula-de-la-iglesia-parroquial-de-valverde-de-los-arroyos-julio-jesus-palomino.  En su día la obra fue asimismo muy bien valorada y descrita en el blog “Los Escritos de Herrera Casado”, cronista provincial. https://www.herreracasado.com/2012/07/06/boveda-mudejar-en-valverde-de-los-arroyos/

No acabaron aquí las penalidades de la iglesia, pues en el año 2014 hubo que pintar las paredes debido a que la pintura anterior se había ahuecado, debiéndose también tabicar la parte baja de los muros para construir una cámara de aislamiento que evitara las humedades. Y no siendo esto suficiente dado que en el resto de los muros, y sobre todo de la cúpula, siguió ahuecándose la pintura anterior, en el año 2023 ha sido necesario acometer un nuevo saneamiento y pintura de todos los muros de la iglesia. Se han reformado al tiempo las paredes del pórtico y la techumbre y muros de la sacristía.

Esperemos acaben ya las penalidades del edificio parroquial. Los valverdeños son feligreses fieles y cumplidores en general y no cesan en la búsqueda de soluciones y mejoras para las deficiencias que van advirtiendo: hay unas grietas en el muro de saliente, la iglesia es fría y los inviernos son duros, el retablo desapareció en la guerra y el que se elaboró posteriormente fue efímero y sucumbió bajo las influencias del Concilio Vaticano II, la techumbre de rasillón no tiene muy buena estética ni aísla y podría ser cambiada por un entarimado de madera… Pero, de momento, con la cara de la iglesia lavada, abordaremos con entusiasmo la inminente Fiesta de la Octava.

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