Feliz Navidad

Navidad valverdeña. ¿Cómo era nuestra navidad? ¿Qué recuerdos tenemos de ella? ¿Cómo es ahora?

Si nos remontamos a épocas muy pasadas tenemos que recurrir a los recuerdos de niñez y a lo  que nos contaban los abuelos: nevadas de impresión, de las que había que utilizar las palas para salir a la calle, el agua de la palancana helada, sabañones, todos alrededor de la lumbre en la cocina, luz del candil o del molino, poco turrón y del de siempre, el duro, el blando, el de yema o de frutas, a lo mejor una anguila de mazapán que nos mandaban desde Madrid. El alajú del tío Cándido y las peras duras en vino. Los mozos entonaban el Cantar de Navidad o de Reyes, laúd, almirez, botella de anís. El hombre de las narices hacía su recorrido el último día del año por las calles solitarias, pocos regalos, un estuche de pinturas Alpino, un libro de cuentos, un plumier de madera. “Ya vienen los Reyes por el Omanillo, o por el Salegar…”.

Algunos ya con la matanza colgada o a punto de hacerlo. A lo mejor algunas perdices para la cena, cazadas de un tiro en un calvero de nieve. El cura, el maestro, el médico,  vivían en el pueblo, había misa del gallo, con la Pastorela entonada por el tío Cándido al armónium y las mozas. Probablemente había misa todos los días, los niños, más de cincuenta, salían a pedir el aguinaldo, quizás llegaba o se enviaba algún Christmas que trasportaban Pablo o Gregorio, ambos haciendo el camino todos los días menos el de navidad, y Tomás, tristemente el 22 de diciembre. Había varias tabernas y tiendas. Esvaraderas por la cuesta de la era helada. En algunas casas comenzaba a sonar la radio toda la mañana con el soniquete de la lotería que iniciaba la Navidad, inocentes inocentadas…

Llegó la carretera, la electricidad y el agua corriente, pero la gente ya se estaba yendo. Comenzaron las ascensiones navideñas al Ocejón  con la puesta del belén, las matanzas fueron disminuyendo en número y en trascendencia, ya nevaba menos, la Misa del Gallo fue desapareciendo con la emigración de los curas, niños de la escuela ya no había, cambiamos el bar de Paco por locales más amplios y luminosos, se comenzó a compartir un roscón de reyes por cortesía del ayuntamiento, los reyes ya llegaban motorizados e iluminados. Fue desapareciendo gente, abuelos o menos abuelos, de los de siempre, y se fueron cerrando casas, en invierno o todo el año.

Pasó el tiempo y, tras casi vaciarse el pueblo, fuimos volviendo, por lo menos en estas fechas, Semana santa y verano. El Cantar de Navidad y de Reyes seguía sonando, con la incorporación de las voces femeninas, comenzaron las cabalgatas de Reyes, algunos años multitudinarias, con regalos para niños y mayores. La sidra se bebía en el local de Paco, la Asociación San Ildefonso editaba su número navideño de la Carta del Pueblo, compraba lotería de Navidad y organizaba con El Portalejo la representación de pasajes de la Infancia de Jesús. Jusepe y Rebeca hacían las delicias de la gente y Raquel (Sole o Sonia) lloraba y hacía llorar a todos ante el infanticidio perpetrado por Herodes.

Tras un par de años de oscurantismo por culpa del virus, hemos comenzado a salir y a abrazarnos, en general tenemos muy escasa la nieve, hasta que llegó la Filomena y sus predecesoras, a falta de misa del gallo aún seguimos juntándonos para entonar el Cantar y recibir a los Reyes. Las felicitaciones se prodigan, pero ya por medio de las redes sociales, guasapeando, que suena a gachupeando que es otra cosa,  y la tertulia en las barras de los bares es menos amigable.

No sabemos el futuro que nos espera, en estas fechas o en el resto del año. Escribiremos nuestra carta a los reyes magos. Haremos votos por que la población vaya aumentando, por la vuelta al terruño, porque vaya habiendo actividades culturales y lúdicas. Que haya trabajo, trabajadores y producción. Porque no falten la nieve en el Ocejón, el hielo en Las Chorreras ni el agua en la fuente y las casas. Que no se rompa el pavimento, se vaya la luz, nos quedemos sin cobertura ni revienten las tuberías. Que sigan abiertos los bares y alojamientos. Que acierten los ediles, haya concordia y colaboración de los vecinos. Por la salud. Por la paz. Es Navidad.

Visita Nuestros recuerdos:

Galería: Navidad valverdeña

https://valverdedeocejon.com/wp-content/uploads/2022/12/Carta-2.pdf

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1 respuesta

  1. Arancha dice:

    Por que las calles y casas de Valverde nunca se vacíen, por seguir cantando en la Iglesia y recibir a los Reyes Magos, porque nunca olvidemos a los que se han ido y disfrutemos de los que están…FELIZ NAVIDAD!!!

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