Nuestra razón de ser
Hubo un tiempo en que la información que se producía en nuestro pueblo se trasmitía boca a boca: en la calle y en la plaza o en el juego de bolos, en la cocina, en el lavadero, en la escuela, en la iglesia, en el salón del ayuntamiento… Y cada protagonista elegía el medio a utilizar: a viva voz en un concejo abierto, a voces en un pregón a toque de corneta, en un adoctrinador sermón desde un púlpito, en… (Seguir leyendo..)


